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Cosas de hoy

Reflexión sobre cosas de hoy

EL SALPICADERO Y YO

Salgo a las ocho de la mañana con dirección al taller. Tengo cita en media hora para terminar con un ruido molesto en el salpicadero. Me marcho de la ciudad por el “maltrato” que se recibe en el taller de la urbe. La salida del núcleo urbano requiere paciencia, los atascos son perennes a cualquier hora.

Me comunican que el Jefe de Taller debe sentir las vibraciones para intentar atajarlo. Sin embargo, no es la primera vez que la pieza es sustituida. En dicha disyuntiva hubo una evolución significativa. El traqueteo sólo se produce cuando el coche está al sol.

Interesante. Sin sol no hay ruido. Aún así corroboramos que no suena. Consensuamos que será mejor volver cuando hago ruido, por aquello de buscar una solución cuando se sepa la “avería”.

Aprovecho la huida de la metrópoli para realizar unas gestiones repletas de papeleo. Maldito papeleo.

Resignado por los avatares inicio camino de regreso. Eiii, mis ojeras despiertan y se percatan del silbido famoso del tablero de mandos. Es la oportunidad del Jefe de Taller de oír semejante orquesta. No voy a descubrir nada nuevo pero las leyes de Murphy se confirman. No vuelven a sonar.

Muy amable, el Jefe de Taller se queda con la intriga de saber lo que ocurre. Dejo el coche y tengo que volver por la tarde.

Sin coche, y siendo más de las once, mi única forma de reintegrarme en la “sociedad metropolitana” es el tren. Entre pitos y flautas, llego a casa pasadas las doce y media.

Más papeleo y una comida pantagruélica debido a que me olvidé el “segundo desayuno” en mi cocina.

Sólo me quedan tres cosas por hacer en el día. Recoger unos libros a las 15.15 en el meollo de la ciudad. Regresar en tren a buscar el “coche orquesta” y jugar mi partido de fútbol de los jueves.

Salgo en busca de los libros. Gracias, amiga. Te los devolveré. Emprendo aventura de ferrocarril. Siendo la segunda del mismo día como que no me hace gracia. Aunque peor llevo la confluencia de las ojeras con el sopor de la excesiva comilona.

El Jefe de Taller me comunica que ha toqueteado el coche y que pretender meterle mano por segunda vez. Un par de horas que se pasaron divertidas entre los coches de la exposición y las amenas charlas con los vendedores. En el fondo disfruto.

Listo. Parece que arreglado. Son las siete de la tarde y tengo mi vehiculo “mudo”. De la agenda sólo queda el fútbol. Sin embargo, la cada vez más progresiva cola de coches para introducirse todos a la vez en la ciudad peligra mi convocatoria como delantero centro.

Una hora y cuarto en el “sentajo”, léase asiento, hace que mi desesperación se convierta en puras prisas. Llego justo. Y sin ser de los últimos, se puede decir que fui de los primeros.
Ni un gol para el delantero centro que está en baja forma.

Un saludo

Pd. Ahora chirriaría la ventanilla al bajar. Ahí queda eso.

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Comentarios

  1. Pordioj Magin, me haces enloquecer: ¿No te trataba como chico y me dijiste que no me confundiera, que eras una tía?.
    ¿Ahora "estaba cansado" , "mi convocatoria como delantero centro(...)fui de los primeros?. ¡Aught!. ¿Pa qué no me dices que te borre del grupo de "Sirenas" y te meta en "Tritones"... (eso)ONES? :)

    Comentario de jonnymepeino hace 3 años y 37 meses

  2. Ni idea. Pero me tienes bien, en tritón.

    Un saludo

    Comentario de magin hace 3 años y 37 meses


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