DOCTOR, DOCTOR
Un email que me ha llegado y tiene su punto.******
Su esposa lo tildaba de pretencioso y loco porque cuando se miraba en el
espejo se veía a sí mismo como una nación. Un día decidió ir al psiquiatra.
—Doctor, míreme bien. ¿Soy o no soy una nación?
—¿Tiene usted fiebre inflacionista?
—Sí.
—¿Y desagües fiscales?
—También.
—¿Y una lengua propia?
—Desde luego.
—Pues le entiendo perfectamente.
—Es que soy bilingüe y ahora estoy utilizando la suya.
—Se lo agradezco mucho. ¿Tiene usted un territorio?
—¿Es que no me ve? Aquí están mis piernas y mis manos y mi estómago y mi
espalda. ¿Necesita que me desnude?
—¿Y cabeza?
—Le estoy hablando desde ella.
—Quería decir cabeza en sentido figurado. El mejillón carece de cabeza
física pero posee un pensamiento muy bien estructurado.
—Pues ahí me hace usted dudar.
—No importa. La historia está llena de naciones sin cabeza. Lo que sí
necesitaría es un estatuto.
—¿Un estatuto? ¿Qué es un estatuto?
—Ahora no caigo, pero no se apure porque tengo aquí mismo un diccionario. A
ver, a ver, estatuto, estatuto…, aquí está: "Reglamento, ordenanza o
conjunto de normas legales que regulan el funcionamiento de una entidad o de
una colectividad". ¿Está usted seguro de ser una entidad o, en su defecto,
una colectividad?
—Precisamente, a mí me gusta definirme como una entidad de entidades. En
cuanto a la colectividad, y en la medida en que cada uno de nosotros somos
varios, pues también.
—De acuerdo, por ese lado cumple. ¿Pero posee usted Fuerzas Armadas o
capacidad para crearlas?
—Me están tramitando la licencia de armas.
—Aunque no es absolutamente necesario, convendría que dispusiera también de
una gastronomía propia, una santa patrona, unos trajes regionales…
—Miraré en el trastero de casa. Mi abuela llevaba unas faldas muy
llamativas, muy folclóricas.
—Pues el folclore es muy importante para una nación.
—Podemos decir entonces que soy una nación.
—El caso es que no estoy seguro de los requisitos que se requieren…
—¿Y por qué me hace este interrogatorio?
—Para justificar el precio de la consulta, francamente.
—No importa, cóbreme el doble, pero haga el favor de extenderme un
certificado de nación.
—Yo soy psiquiatra, sólo puedo emitir un diagnóstico.
—¿Y cuál sería su diagnóstico?
—Pues que tiene usted un síndrome, o conjunto de síntomas, típicos de una
nación.
—Se lo diré a mi mujer, que dice que no. ¿Qué le debo?
—Cien euros, si no le importa pagarme en moneda extranjera. Y en metálico,
para no declararlo a Hacienda.
—¿Me está usted sugiriendo que le pague con dinero negro?
—Evidentemente.
—Eso va contra mis principios.
—Pues entonces ya le digo que no es usted una nación. Una nación sin
economía sumergida no es nada. A lo sumo, le doy a usted el estatuto de
región. Pero ser una región tampoco está mal, sobre todo una región a la que
no le faltan ni sus piernas ni su espalda ni su vientre ni su ombligo… El
ombligo es fundamental para adquirir el estatuto de región. Desde él se
puede evolucionar hacia el de nación.
—Tampoco me falta la cabeza, al menos la cabeza real. ¿Qué me había dicho
usted que era la cabeza en sentido figurado?
—Bueno, se trata de un concepto un poco técnico. Si no le importa, lo
dejamos para otro día. Tengo en la sala de espera un paciente que quiere
saber si es un imperio.
—¿Un imperio? ¿Le importaría presentármelo?
—De momento sólo tiene síntomas, pero si se confirma el diagnóstico, le
llamo por teléfono.
—Muchas gracias, doctor.
—De nada. Buenos días.
—Buenas tardes.
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Comentarios
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el tro dia habalab yo con uno q decia q los nacionalismos eran una enfermedad...
pa mi se keda en cuestion economica.Comentario de jorgogi hace 2 años y 34 meses
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No sé lo que será, pero quizás sea una enfermedad económica.
Comentario de magin hace 2 años y 34 meses
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ni economico, ni social, ni na de ná, simplemente le jode el idioma español, que al parecer les da carraspera.
Comentario de bazan hace 2 años y 34 meses
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oye, pues la carraspera es muy molesta, ¿o no?
Comentario de magin hace 2 años y 34 meses

